Tengo un amigo

Es inconcebible una revolución que no desemboque en la alegría Julio Cortázar

“Sin ti hace frío”

Mi amigo, en busca de su abrigo

“We will be there till the end”

Mi amigo lo escuchó en un concierto de Yann Tiersen. En la mejor compañía y en Dublín.

“Sucede que tras inventar tus cadenas antideslizantes, debes ir perfeccionándolas. En eso consiste todo esto. Es como caminar: primero un pie y luego el otro”

Mi amigo, que además lo completa con un: “Siempre se es capaz”.

“Todo marcha bien si hay Ribera del Duero. Y menús que improvisar. Y palabras que escuchar e historias que contar. Y ojos que mirar y labios que besar”

Mi amigo, que gusta de un buen tinto.

“Deberíamos impedirnos llegar al punto de las cosas que nunca se dicen”

Mi amigo, que lo cierra así: “¿Y cuál es la solución para no alcanzar ese momento? Decir las cosas. Siempre”.

“No te guardes”

Mi amigo. Otras veces es más directo: “Suéltalo”.

“Nadie inventó aún las cadenas para no resbalar en determinadas situaciones”

Mi amigo, que además apuntó: “Aquí, lo que importa es caminar, aunque sea descalzo”.

“Nos pasa lo que a Bogart. Él fue a Casablanca a tomar las aguas. Nosotros hemos venido aquí en busca de trabajo. Alguien nos ha informado mal”

Lo dijo mi amigo. Suele enfatizarlo: “A tomar las aguas a Casablanca… ¡A Casablanca!” A veces, como en la película, también añade: “Pase lo que pase, si aquí no nos va bien, siempre nos quedará París. O cualquier otra ciudad”.